“Mitad Silmarillion, mitad Elaine Cunningham”, 6.5/10
Siempreunidos fue escrita en el año 1998, tras el éxito que Elaine Cunningham, que ha llegado a ser conocida como la especialista en elfos de los Reinos Olvidados, obtuvo con La venganza elfa,
Nos encontramos ante una novela de profundización y sería muy recomendable haber leído La venganza elfa y Canción élfica como mínimo antes de leer Siempreunidos, si bien personalmente recomendaría leer este libro cuando ya uno se encuentre cómodo en Faerun, no cuando empieza a dar sus primeros pasos en el escenario.
Siempreunidos está dividido en dos partes, con un prólogo que intenta sentar las bases de la situación actual de Evermeet. La primera mitad de la novela es un resumen a través de historias cortas de casi 10.000 años de historia élfica transcurridos desde la colonización élfica de estas tierras. A través de varios personajes relevantes, iremos descubriendo la idiosincrasia élfica, su evolución, su forma de vivir, sus relaciones sociales y costumbres así como a sus enemigos y la base de la amenaza actual que planea sobre este refugio. Pretender resumir casi 10.000 años de historia mediante historias cortas, no siempre con una conexión evidente a primera vista, a través de los eventos más importantes y significativos en aproximadamente 200 páginas ya sería un reto para muchos autores, pero se da la circunstancia de que Cunningham no es buena en las distancias cortas y necesita espacio para elaborar sus tramas y dibujar a sus personajes, pues es así como brilla como autora.
Por eso, incluso el único personaje con potencial que aparece en toda esta primera parte del libro queda falto de desarrollo. El resto de personajes bien pasan sin pena ni gloria, bien tienen intervenciones dignas del olvido, caso de Lloth. Las historias resultan en su mayoría insípidas y hay que contentarse con saber que al final del libro el lector habrá adquirido un mayor conocimiento de los elfos, algo para lo que realmente no hacía falta una novela, contando el escenario con una línea de productos de rol. En palabras de Jeff Grubb, otro ilustre autor de los Reinos, en su entrevista para esta web: “una descripción detallada de las diversas tabernas de Aguas Profundas puede ser interesante pero es mortal para una trama narrativa”.
Sin embargo, cuando conseguimos pasar de la primera mitad del libro nos encontramos con que Elaine Cunningham decide contar el resto de su historia a través de uno de los personajes más relevantes del escenario: Amlaruil, la reina elfa de Evermeet. Es cuando Cunningham deja de sentirse constreñida y puede dar rienda suelta al excelente desarrollo de personajes que tan bien se le da al mismo tiempo que recupera su estilo narrativo tan característico, cuando se produce una eclosión de emociones que llevan por sí solas al lector hasta la conclusión de la novela.
Puede que esta parte carezca de la cantidad de información que tenía la primera mitad, pero el sacrificio bien merece la pena. Poder disfrutar de Elaine Cunningham sin constricciones es un placer que muchos fans de Reinos Olvidados conocemos y apreciamos. Esta segunda parte se vuelve muchísimo más equilibrada, con una trama lineal pero con un lirismo muy acentuado y unos personajes muy bien dibujados, especialmente Amlaruil. Pero no hay que despreciar el hecho de que el nivel de trasfondo plasmado baje, pues uno puede seguir aprendiendo sobre la idiosincrasia de este pueblo a través de su reina: una gobernante que ha conseguido la lealtad de incluso aquellos elfos que desprecian a su subraza y que es una verdadera Reina de Corazones.
Por tanto, lo peor del libro es su primera parte: llena de información, sí, pero carente de todo el resto de elementos que hacen una buena novela y de la mano de una de las autoras menos idóneas para este tipo de trabajo que conforman el plantel de escritores de Reinos Olvidados.
Lo mejor, la historia de Amlaruil. Elaine Cunningham en estado puro.
En resumen, un libro imprescindible para profundizar en conocimientos sobre los Reinos Olvidados, pero si la primera mitad del libro te parece algo dura, no desesperes, ¡la segunda mitad es muchísimo mejor!
Por Iyuke