La nación de Veldorn, conocida como la Tierra de los Monstruos ha conseguido sobrevivir a los ataques de las otras naciones humanas gracias a que los diferentes jefes, conocidos como los Caudillos Bestia, han logrado unirse ante los ataques externos. El último ataque, en el año 1281 CV, apenas duró 3 días gracias a la defensa de los diferentes jefes. Gran parte de este éxito se debe a la figura de Saed, un vampiro.
Historia
Hace unos trescientos años, 1048 CV, Saed era el nawab reinante en la ciudad de Turelve, en Durpar. Por tradición durparí, el nawab era el mercader más rico de la ciudad. Con esa influencia (y sus enormes poderes psiónicos), Saed era capaz de manipular caravanas y a otros mercaderes para que alquilasen su servicio de escoltas y alquilándoles su almacén y por lo tanto permaneciendo en el poder. Saed no quería pasar su fortuna a otros miembros de su familia, o chukka; en su opinión, estaban por debajo de su intelecto y por lo tanto eran indignos.
Said puso en marcha discretas búsquedas de pociones de longevidad para mantenerse joven y con el poder para siempre. Una respuesta le llegó una noche oscura de la mano de un misterioso extranjero del norte que le prometió algo mejor: la inmortalidad. Todo lo que Saed tenía que hacer era seguir al extranjero a una capilla abandonada de la diosa Shar y jurar lealtad en su altar. El extranjero era amable, abierto, y Saed confió en él, sin darse cuenta que había caído bajo el encantamiento del vampiro.
Saed siguió a su nuevo “amigo” a un lugar desolado en una vieja ciudad bajo una gran colina, y juró lealtad a Shar. El gobernador de Turelve consiguió la inmortalidad, pero se convirtió en un esclavo en el proceso.
Pronto, la familia de Saed, Chakka Baroda, y el resto de la ciudad sospecharon del horario inusual que Saed tenía, y los negocios empezaron a decaer. Chakka Baroda investigó y pronto descubrió que Saed no era más que una marioneta cuyas cuerdas movía un vampiro. Con un gasto considerable, hicieron que la monstruosidad fuese rastreada y destruida por un grupo de aventureros, pero Saed escapó. La chakka se inventó una historia sobre su desaparición, y un sucesor fue escogido de la familia. La Chakka Baroda aún gobierna Turelve en la actualidad.
Saed huyó al este con un guardaespaldas hechizado que protegía su ataúd. Finalmente, se asentó en Vaelen, la antigua ciudad subterránea donde se convirtió en vampiro. Debido a sus habilidades negociadoras, los otros monstruos gobernantes (conocidos como los Caudillos Bestia) de Veldorn llegaron a respetar la habilidad de Saed para conseguir un consenso y arbitrar disputas. Estas habilidades no solo provienen de sus días como duro mercader negociador si no que también son debidas a las habilidades psiónicas de Saed.
Desde que asumió su papel, no han habido serios conflictos entre los Caudillos Bestia, y Saed los ha convencido de que actúen juntos en caso de que uno de ellos sea amenazado por fuerzas externas del bien. De hecho esta medida ha sido muy exitosa: todas las invasiones en Veldorn han sido humilladas por una defensa coordinada y dura de los Caudillo Bestia.
Personalidad
Saed es un figura meláncolica que medita sobre su poder y fortuna perdidos. Se martiriza constantemente por lo estúpido que fue de dejarse engañar por el vampiro que lo convirtió. Cada mes más o menos, pierde los estribos y se aventura para robar algo a algún mercader de éxito en la zona del Sur Radiante. Cree que eso lo hará sentir mejor, pero cuando consigue su objetivo, contempla su decrépita ciudad, poblada de no muertos, y no se siente consuelo en su robo.
La única diversión buena para Saed es arbitrar los desacuerdos entre los otros Caudillos Bestia. Es un asunto incierto, porque los otros señores monstruos de Veldorn (contempladores, yuan-ti, hombres-rata, hombres lagarto, y otros) requieren un buen negociador para mantenerse libres de luchas. En estas negociaciones, Saed usa sus habilidades telepáticas para tener una ventaja, descubriendo los planes secretos de los querellantes y encontrando un terreno medio donde el acuerdo puede ser alcanzado. Ésto le ha ganado el respeto de los Caudillos Bestia, excepto por los contempladores que no confían en él (o en cualquier, todo sea dicho).
Combate
Cazar a Saed es peligroso en el mejor de los casos. No sólo su ciudad esta llena de no muertos (zombis, sombras, espectros, y algunos vampiros esclavos), si no que de forma habitual Saed usa sus disciplinas de detectar vida y sentido del peligro para asegurar que nada esta cerca de él para causarle daño. Dentro de Vaelen hay una sacrílega capilla de Shar que provoca un penalizador de -2 a los intentos de rechazar/comandar no muertos. Empapar la capilla con al menos cinco frascos de agua bendita puede purgar ese efecto.
Una vez avisado de la presencia de intrusos, Saed usa las habilidades psiónicas más apropiadas para localizar y enfrentarse a sus enemigos. Uno de sus trucos favoritos es levitar sobre sus enemigos y castigarlos con proyectar fuerza, detonar, y agitación molecular mientras sus sirvientes no muertos se acercan para matar. Incluso si alguien se acerca con una estaca y un martillo, su contingencia de teleportación lo lleva a un lugar seguro. Aún peor, los enemigos de Saed no pueden huir “a la seguridad de la luz del sol”. Si no quiere luchar contra los intrusos, Saed se teleporta a los Caudillos Bestia cercanos, y les indica que los PJ están invadiendo todo Vaelen, y deja que sus vecinos se encarguen de ellos. Si cree que son un desafío el propio Saed sale a perseguirlos.
Lleva un anillo de protección vampírica, que le cubre con una pantalla invisible que niega cualquier conjuro basado en la luz lanzado sobre él. Es más, Saed puede viajar a plena luz del día sin consecuencias. Por supuesto, un disipar magia exitoso (vs nivel 12) en el objeto puede tener efectos catastróficos sobre Saed. El anillo irradia magia y mal, y cualquier ser no malvado que lo toque debe de salvarse contra muerte mágica o perder 4-48 PG cada vez que lo toque.
Apariencia
Saed tiene la apariencia de un humano alto, corpulento y de unos cuarenta años. Su pelo es negro y ondulado, y sus ojos son de un color azul profundo. Su piel es color ébano como la mayoría de los Durparianos, y sus labios tienen un raro color hígado. Lleva unos pantalones y una camisa de color índigo, con una capa gris oscuro y botas. Una pesada cadena de oro con números encantamientos cuelga de su cuello y un gran anillo dorado con una piedra de ónice negro en su dedo corazón diestro.
Fuente
Dragon 236
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