La Guerra del Arpa de las Estrellas como la lucha contra el Rey Arpistas son dos elementos importantes dentro de la historia de los Arpistas, y en el caso del primero, de Faerun. Ambos sucesos están estrechamente vinculados, no solo por ser la lucha contra el Rey Arpista posterior a la Guerra del Arpa de las Estrellas sino que la lucha contra el Rey Arpistas no se puede explicar sin los sucesos que hubo antes. Además, ambas ilustran el carácter de los Arpistas, tanto para lo bueno, como para lo malo.
Las Guerras del Arpa de las Estrellas empiezan en el año 1182 CV cuando Elminster en uno de sus múltiples viajes por los planos fue atacado por un malaugrym, su muerte provocó que un gran número de ellos atacara a Elminster. Consciente de encontrarse sobrepasado en número y fuerza, los atrajo hacía una trampa en la Torre de Khelben, allí con su ayuda y con la de sus aprendices consiguió rechazarlos a todos. Sin embargo, tanto Khelben como Elminster se dieron cuenta de que eran un peligro para Faerun, pues al poco tiempo noticias sobre infiltraciones de seres cambiaformas entre los Magos Rojos de Thay y en Calimshan.
Con el fin de atraerlos Elminster creó el Arpa de las Estrelas, un Arpa que incrementaba el poder de los cambiaformas. La contrapartida, es que hacía que las formas que adoptasen fueran mucho más inestables, con lo que conforme más se usaba el Arpa, más débil se volvía el que la usaba. Además, el Arpa servía como un foco que copiaba los pensamientos y memorias de quién la usaba. De esta forma, tras ser usada por los malaugrym, sería una fuente de información sobre ellos.
La guerra que siguió se llevó a cabo a través de todo Faerun y de los planos, los Arpistas usaron a sus miembros más curtidos y más predispuestos a enzarzarse en una guerra como esta. De esta forma, tanto Khelben como Elminster esperaban que los Arpistas más jóvenes empezarán a entender lo que significaba ser un Arpistas y a actuar como tales sin la protección de miembros más poderosos.
La guerra no terminó hasta que Khelben, por medio de un conjuro de gran poder, pudo tomar el cuerpo de un Maestro de las Sombras y convenció a los demás malaugrym de que lo mejor era lado la lucha pues de seguir les llevaría a su destrucción. Una vez convencidos, se llevó el Arpa de las Estrellas, pero fue atacado por otro Maestro de las Sombras y sólo la intervención de Elminster lo salvó. El Arpa, se perdió y posiblemente siga en algún lugar de los planos. Los malaugrym al final se retiraron a su semiplano y lo guardaron con poderosa magia. Con esta retirada, se daba por concluida las Guerras del Arpa de las Estrellas.
Esta guerra supuso un desgaste tan grande para los Arpistas, que muchos de ellos creyeron que los antiguos Arpistas habían muerto.
Uno de estos individuos era Rundorl Moonsklan. Creyendo que lo mejor para los Arpistas es que fueran dirigidos por una sola persona empezó a buscar poder para poder llevar a cabo esta idea. Encontró el poder necesario en Szass Tam, que en verdad lo estaba manipulando, y éste le reveló a Rundorl la existencia de un gran mal en Thay.
Muchos Arpistas se lanzaron a luchar contra los Magos Rojos. La información y las predicciones de Rundorl le elevaron rápidamente entre los rangos de los Arpistas. Durante estas luchas varios Zulkirs y Magos Rojos murieron. Sin embargo, rápidamente los Magos Rojos contraatacaron y los Arpistas fueron sufriendo cada vez más bajas.
Conforme los Magos Rojos avanzaban los Arpistas muertos eran convertidos en muertos vivientes. Desesperado Rundorl decidió pactar con otro lich, Thavverdaerz. Éste mató a Rundorl y se hizo con el control de los Arpistas no muertos para llevar a cabo sus propios planes. Además, como burla a las ideas de Rundorl, se autoproclamó Rey Arpista.
Al ver que su plan era aprovechado por otro, Szass Tam atacó a Thavverdaerz pero fue derrotado. Sin embargo, debilitado como quedó, Thavverdaerz fue vencido por Elminster, poniendo fin al llamado Rey Arpistas en el año 1222 CV.
Pese que el Rey Arpista fue derrotado, el coste para los Arpistas fue demasiado alto, pues necesitaron tiempo para recuperarse lentamente de ambos conflictos.
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