Este tomo tiene la forma de un látigo de tiras de cuero trenzado y una empuñadura aparatosa cubierta con una correa de cuero. La “tira de golpear” trenzada mide cerca de cuatro pies de largo y acaba en un nudo, esta adornado con “chispas” o flecos de metal plateado. La empuñadura mide un pie de largo y cerca de una pulgada de diámetro, engarces de metal a ambos lados aseguran el cuero. Si el fragmento al final de la empuñadura es deshecho (una función que es realizada de forma rápida), la correa de cuero puede ser desenrollada—y en su cara interior, en una larga cinta, hay un conjuro escrito.
En cualquier momento el Azote de Loviatar muestra un solo conjuro, seleccionado de forma aleatoria de su “repertorio de conjuros” y lo mantiene (aunque la correa sea desartacada) hasta que es usado para azotar a un ser vivo. Una vez el Azote golpea a alguien, las letras se alteran para mostrar otro conjuro de forma aleatoria. (Esta es la única forma de conseguir acceso a estos conjuros. El Azote resiste los intentos de Disipar magia y encantamientos que intenten identificar que conjuros o sus propiedades).
A pesar de que el Azote esta hecho de materiales que tienen una “vida larga”, la duración de estos ha sido prolongada por medio de conjuros. Las primeras noticias del Azote aparecen en “Nuevas de Taldan” (escritas por la barda buscadora de noticias Taldan sobre el 778 CV), cuando era llevado por Endreira Chathlass, una sacerdotisa de la Fe de Loviatar que se convertiría en la Gran Templadora de Loviatar de todo Faerun. Endreira, conocida como la “Dama Sin Corazón” debido a sus crueldades como mercenaria en el Estrecho de Vilhon, asesinó una serie de ricos mercaderes y se quedó con todos sus bienes de valor, hasta que consiguió dinero suficiente para fundar los Halcones Negros de la Furia, una banda de elite de mujeres aventureras.
Los Halcones Negros rápidamente se hicieron famosos debido a su atrevida falta de escrúpulos, atacando diversas familias de Mulhorand a instancias de familias rivales. Acostumbraban a matar no solo a sus presas, si no a todo el mundo que podía haber sido testigo de su ataque. El rastro de sangre rápidamente se convirtió tan denso como para causar serios problemas a los gobernantes de la región. Estas preocupaciones se acentuaron cuando Endreira reclamó el uso de un “altopeñasco”, un castillo de un pequeño gobernante, el Jahorgan de Jahorga (un reino situado entre Nagawater, the Nagaflow, y el Camino Dorado). El Jahorgan la rechazo de forma arrogante. Su respuesta fue capturarlo, matar a todos los ciudadanos, conquistar el reino para ella e invitar a todos los descontentos, rebeldes y forajidos de las tierras de Vilhon, los Antiguos Imperios, y alrededor del Lago del Vaho para convertirse en ciudadanos de su nuevo “reino de los piratas”, Endrara.
Cuando los ejércitos la tenían rodeada, Enreira se volvió hacia Loviatar por primera vez en su vida e hizo una atrevido pacto: Mataría a Jahorgan lentamente, mediante la tortura, haciendo de su muerte la primera de muchas más que ella misma y las sacerdotisas por debajo suyo llevarían a cabo, adoptando la de la Dama del Dolor como la religión oficial de Endrara. A cambio, Loviatar la ayudaría con conjuros, sacerdotisas reunidas de forma rápida por todo Faerun, y “gárgolastorturadoras” (margoyles).
Cualquier que fueran los detalles de acuerdo secreto entre la diosa y la humana, La Dama Sin Corazón pasó todo el tiempo en que sus tierras eran invadidas por ejército enemigos torturando lentamente y de forma meticulosa a Jahorgan hasta la muerte mientras la ayuda de Loviatar luchaba por ella. (Se sabe que tanto desmembramientos e infecciones parasitarias fueron usados en la tortura a Jahorgan, además de largas sesiones con el Azote de Loviatar que aparece por primera vez en Faerun). A pesar de ser superados en número y en capacidad de organización por sus rivales de forma abrumadora, los hechizos que cayeron del cielo mataron a miles e los invasores, y los servidores de Loviatar remataron a los restantes. Los ejércitos que habían esperado destruir Endrara fueron completamente aniquilados.
A pesar de todo el reino cayó en apenas un mes después de la Gran Masacre—como resultado de la furia del dios Talos, que enfadado por el hecho de que Loviatar lanzara magia desde el cielo (que veía como una usurpación de su dominio, “tormentas de conjuros”—algo que más tarde perdería frente a Msystra). Talos destruyó el reino con inundaciones y titánicas tormentas de relámpagos, aplastando a los fieles de Loviatar reunidos y destruyendo los asentamientos en los reinos (que en la actualidad permanece como una zona poco poblada con solo algunas granjas salpicando el paisaje y con algunos pastores).
Endreira sobrevivió, desplazada a otro sitio por la voluntad de Loviatar, y, sin duda bajo el control de la diosa como parecía indicar su enloquecido comportamiento, embarcándose en un incesante viaje a través de Faerun, extendiendo la palabra de Loviatar, e intentando de persuadir a los humanos (especialmente jóvenes mujeres) a unírsele. Se sabe que los conjuros del Azote le dieron una ayuda inestimable en su empeño una y otra vez.
La Dama Sin Corazón se encontró con un lento pero constante éxito en lo que se convertiría en la obra de su vida. Reclutó cerca de 6.000 devotos seguidores que fueron aptos para convertirse en Sacerdotisas del Dolor antes de que muriera de vieja en el 848 CV, cansada por los constantes viajes y uchas. Su sucesora, la ambiciosa pero descuidada Cáliz de la Fe, Imsharra Vlengaun, reclamó el Azote como un emblema de su puesto, proclamándolo la “más sagrada reliquia de la Igleia”, dado (como ella creía) “que se les había venido desde la sangrienta mano de la propia Dama”. Imshrara tenía el entusiasmo de Endreira pero no su astucia, y pronto cayó bajo las maquinaciones de un grupo de sacerdotisas que precipitarían la Iglesia a una década de confusión mientras luchaban por la supremacía. Imshrara fue muerta en su propia habitación. El cuerpo de Imshrara fue sellado en una habitación donde fue dejado para que se pudriera.
Doce años más tarde, en e 862 CV, Kathlathtra “Garras” Roultym de Sespech consiguió hacerse con el poder en la sangrienta lucha interna de la iglesia y tomó el título de Sagrada Gran Templador de la Fe, ordenando que los huesos de Imshraa fueran sacados de la polvorienta cámara donde habían sido sellados y fue enterrada con honor en un catafalco de piedra negra en la Gran Casa del Dolor en Undelos (un pueblo que ya no existe, pero que estaba el este del Bosque de Ankh). Desgraciadamente para las ambiciones de Kathlathtra (y esperanzas para una larga supervivencia), en algún momento en el periodo en el que Imshrara permanecía muerta y olvidada (sin duda una sacerdotisa de Loviatar), alguien robó el Azote y se lo llevó lejos.
Este hecho fue llevado a cabo por la voluntad de Loviatar, dado que todos los conjuros de Kathlathtra y sus agentes fallaron en encontrar el Azote en los ocho años que siguieron. No fue hasta que Imra tomó ventaja sobre la búsqueda de su superiora para asesinarla y hacerse con el control del Sagrado Trono de Calaveras que Kathlathtra había ordenado construir, que el Azote fue descubierto.
Imra era una capaz, paranoica, meticulosa burócrata, que veía conspiraciones, y traición en cualquier rincón, y que lidiando con esas “oscuras podredumbres” eliminó a casi cualquier clérigo capaz de la fe. A raíz de sus acciones, Imra mantuvo el control sobre la fe, pero esta fue decayendo. Durante 46 años, varios clérigos de bajo rango llevaron el Azote. Una manifestación de la diosa lo tomaba a la muerte de su portador, para hacerlo aparecer ante otro en algún punto de Faerun.
El arma sagrada se convirtió en un emblema “antisistema” de la fe –hasta tal punto que cuando Naneethrama Luin asesinó al Más Importante Azote de la Dama (Undreena, que había reemplazado a Imra en el 916 CV), y reclamó el liderazgo de la iglesia de Loviatar para ella en el 929 CV, dio el Azote a la sacerdotisa de menor rango que pudo encontrar en Undelos, y le encargó “que lo llevará por Faerun y dáselo a la fiel más necesitada de la fe” que pudiera encontrar.
De esta forma, preservó el sagrado objeto de ser destruido—pues Naneethrama, el Sagrado Trono de Calaveras, Undelos y todos fueron destruidos por el Gran Alzamiento de las Puertas Orcas, en el 955 CV, cuando un poder maligno (algunos dicen que archimagos thayinos habían estado experimentando con conjuros peligrosos, otros insisten que los dioses de los orcos fueron los responsables) hizo aparecer portales dimensionales que expulsaron orcos desde las cavernas del Norte que arrasaron cientos de ciudades y reinos a lo largo de todo Faerun.
Quién fue la desconocida sacerdotisa que recibió el Azote y que uso hizo de él son cosas que se desconocen. El Azote desapareció de las fuentes escritas cuando fue enviado por el Más Importante Azote con la sacerdotisa desconocida, no se tuvo noticia de él hasta el 971 CV, cuando una aventurera de Sheirtalar, una tal Rakharla Lommerekh, flageló hasta la muerte a una rival, Klarla de Duergar, con la inconfundible arma sagrada de Loviatar.
Poco después, Rakharla fue vista por Althatha Ammaeritus, una sacerdotisa de Tashluta de Loviatar, que la mató. Armada con el Azote, Althatha dirigió una revuelta contra “las decadentes y amantes del placer autodenominadas princesas” de la fe y consiguió tomar cinco de las ornamentas casas del placer que las sacerdotisas de Tashluta de la fe habían creado. Murió durante su ataque al sexto templo, la Casa de la Mano del Tormento, y el Azote acabó en las manos de su Maestra Superior del Látigo, Jalrathae, que lo vio como una muestra del favor de Loviatar—y se embarcó en su propia cruzada. Lo hizo bastante mejor que Althatha, consiguiendo que no menos de una docena de templos la obedecieran hasta que la Más Sagrada Tentadora del momento (974 CV), Lauraera Dlarayna de Arrabar, la capturase y la torturara hasta la muerte.
Lauraera dio ordenes a dos de sus seguidores, las sacerdotisas Falindra y Yathrae, que investigarán los poderes del Azote por completo y escribieran sus averiguaciones, que se convirtieron en parte del saber del templo. Las dos hicieron su trabajo de forma eficaz, y mientras trabajaban juntas, tramaban la forma de matar a su superior—un hecho que fue demasiado fácil. Falindra después intentó matar a su compañera y reclamar el gobierno de la fe. A pesar de todo, Yathrae sobrepasaba a su rival en astucia, consiguiendo aprender un conjuro que le permitió tomar forma incorpora para evitar las múltiples barreras de espadas y látigos gimientes lanzados por Falindra. (este incidente es el probable origen de los persistentes pero casi seguro falsos rumores que el Azote puede convocar y controlar “fantasmas”). Yathrae tomó el Azote y huyó con él, lejos y rápido, usando conjuros para ocultarse bajo la apariencia de un hombre (y el Azote en la forma de una espada, una forma a al que aún hoy sigue revirtiendo, aparentemente de forma aleatoria, y sin motivos aparentes) con el fin de evitar a los agentes enviados por Falindra.
Cuando Falindra murió a manos de una sacerdotisa de menor rango pero ambiciosa, Olyndra Hothyn, se dejó de buscar el Azote pues esta volvió su atención a otros aspectos. Yathrae vivió el resto de sus días viviendo escondida, revelando su verdadera apariencia a la vez que pasando el Azote en el lecho de muerte en el 1036 CV al Látigo Vigilante de Loviatar. Esta dama sabia, pero vaga, Mulondrae of Ravvan, fue lo suficientemente astuta como para mantener el Azote escondido, las revelaciones de Yathrae y su identidad de las sacerdotisas de la zona. Consiguió mantener su plan hasta que se vio obligada a usar el Azote en su defensa en un duelo en que casi muere.
Mulondrae ganó la batalla pero murió a manos de uno de las docenas de ambiciosas sacerdotisas de Loviatar que llegaron buscando el Azote. En algún momento en Mirtul en el 1048 CV el Azote de Loviatar desapareció, robado por una sacerdotisa, y desde ese día no ha vuelto a ser encontrado por la jerarquía de la iglesia, a pesar de reaparecer de forma periodica en las manos de aventureros de ambos géneros y alineamientos (mercenarios notables como el general Gordun en el 1167 CV, en la Batalla de los Campos de Yonder, y el famoso bandido y probable Señor de Aguas Profundas, Mirt, durante unos días en el 1322 CV). La última vez que fue buscado por agentes de la fe de Loviatar hasta Sembia o quizá Puerta del Oeste, pero se puede haber desplazado de nuevo, dado que las intensivas búsquedas en ambos reinos y ciudades –estado consiguieron hacer que la Iglesia del Dolor ganará enemigos, pero fallaron en encontrar el Azote.
El Azote es conocido por tener los siguientes conjuros (y puede tener bastantes más, según las notas dejadas por Yathrae): Barrera de espadas, Espadas del cuerp (detallado en Prayers from the Faithful), Curar heridas criticas, Curar heridas leves, Curar heridas graves, Danza del Dolor (Faith and Avatars), Disipar magia, Lluvia de fuego, Espada de fuego, Golpe de fuego, Curar, Beso del tormento (Faith and Avatars), Amando el dolor (Prayers from the faithful), Neutralizar veneno, Ralentizar veneno, Inmunidad a conjuros, Espiral de degeneración (Faith and Avatars), Tormenta de Venganza (Faith and Avatars), Látigos gimientes (Prayers from the Faithful), Muro de fuego, Látigo de fuego (Faith and Avatars), y Látrigo del Dolor (Faith and Avatars)
Otras propiedades del Azote
En el saber de la fe de Loviatar, el Azote de Loviatar es conocido por ser capaz de lanzar conjuros ( de su repertorio) por “si mismo”, cuando es liberado para “danzar” y entonces se le ordena lanzar un conjuro especifico por un clérigo que sepa como hacerlo. Dos libros en a biblioteca de Candelero registran momentos en que una sacerdotisa de Loviatar lanza conjuro en una batalla mientras un látigo danzante detrás suyo hace lo mismo, respondiendo a sus ordenes.
Para que ambos, látigo y portador, puedan lanzar conjuros en la misma ronda, los conjuros lanzados por la sacerdotisa deben de tener un tiempo de lanzamiento menor a una ronda para darle tiempo a activar el látigo. También es probable que si ella es la última persona que ha tocado el látigo, solo puede lanzar uno solo de los conjuros que almacena hasta que sea cogido de nuevo, y que debe hacer daño a alguien entre el lanzamiento de conjuros, con el fin de cambiar a un nuevo conjuro. Su victima puede ser la sacerdotisa, si eso se puede adaptar sin que arruine su lanzamiento de conjuros. Sin embargo, que THAC0 emplea, que rápida se mueve, y si una sacerdotisa puede escoger su objetivo permanece desconocido hasta ahora.
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